|
|  | 
Salmos 42:5 ¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez por la salvación de su presencia. Salmos 71:8 Llena está mi boca de tu alabanza y de tu gloria todo el día. Salmos 130:7 Oh Israel, espera en el SEÑOR, porque en el SEÑOR hay misericordia, y en El hay abundante redención;
|
| |
|