1 Tesalonicenses 3:11
<< 1 Tesalonicenses 3:11 >>
La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Ahora, pues, que el mismo Dios y Padre nuestro, y Jesús nuestro Señor, dirijan nuestro camino a vosotros;

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Ahora, pues, que el mismo Dios y Padre nuestro, y Jesús nuestro Señor, dirijan nuestro camino a ustedes.

Reina Valera (1909)
Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesucristo, encamine nuestro viaje á vosotros.

Sagradas Escrituras (1569)
Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesús, el Cristo, encamine nuestro viaje a vosotros.

ΠΡΟΣ ΘΕΣΣΑΛΟΝΙΚΕΙΣ Α΄ 3:11 Greek NT: Westcott/Hort with Diacritics
Αὐτὸς δὲ ὁ θεὸς καὶ πατὴρ ἡμῶν καὶ ὁ κύριος ἡμῶν Ἰησοῦς κατευθύναι τὴν ὁδὸν ἡμῶν πρὸς ὑμᾶς·

1 Thessalonians 3:11 New American Standard Bible (© 1995)
Now may our God and Father Himself and Jesus our Lord direct our way to you;


Gálatas 1:4 que se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
1 Tesalonicenses 3:13 a fin de que El afirme vuestros corazones irreprensibles en santidad delante de nuestro Dios y Padre, en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos.
1 Tesalonicenses 4:16 Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero.
1 Tesalonicenses 5:23 Y que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
2 Tesalonicenses 2:16 Y que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos amó y nos dio consuelo eterno y buena esperanza por gracia,
2 Tesalonicenses 3:5 Que el Señor dirija vuestros corazones hacia el amor de Dios y hacia la perseverancia de Cristo.
2 Tesalonicenses 3:16 Y que el mismo Señor de paz siempre os conceda paz en todas las circunstancias. El Señor sea con todos vosotros.
Apocalipsis 21:3 Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y El habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos.