Mateo 8:2
<< Mateo 8:2 >>
La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante El, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Y se acercó un leproso y se postró ante El, diciendo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme."

Reina Valera Gómez (© 2010)
Y he aquí vino un leproso y le adoraba, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

Reina Valera (1909)
Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.

Sagradas Escrituras (1569)
Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.

ΚΑΤΑ ΜΑΤΘΑΙΟΝ 8:2 Greek NT: Westcott/Hort with Diacritics
καὶ ἰδοὺ λεπρὸς προσελθὼν προσεκύνει αὐτῷ λέγων κύριε ἐὰν θέλῃς δύνασαι με καθαρίσαι.

Matthew 8:2 New American Standard Bible (© 1995)
And a leper came to Him and bowed down before Him, and said, "Lord, if You are willing, You can make me clean."


Mateo 8:1 Y cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían.
Mateo 8:25 Y llegándose a El, le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálva nos , que perecemos!
Mateo 9:18 Mientras les decía estas cosas, he aquí, vino un oficial de la sinagoga y se postró delante de El, diciendo: Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.
Mateo 15:25 Pero acercándose ella, se postró ante El, diciendo: ¡Señor, socórreme!
Mateo 18:26 Entonces el siervo cayó postrado ante él, diciendo: ``Ten paciencia conmigo y todo te lo pagaré.
Mateo 20:20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante El y pidiéndole algo.
Marcos 1:40 Y vino a El un leproso rogándole, y arrodillándose le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
Lucas 5:12 Y aconteció que estando Jesús en una de las ciudades, he aquí, había allí un hombre lleno de lepra; y cuando vio a Jesús, cayó sobre su rostro y le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
Juan 9:38 El entonces dijo: Creo, Señor. Y le adoró.
Hechos 10:14 Mas Pedro dijo: De ninguna manera, Señor, porque yo jamás he comido nada impuro o inmundo.
Hechos 10:25 Y sucedió que cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo, y postrándose a sus pies, lo adoró.