Proverbios 27:20
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
El Seol y el Abadón nunca se sacian; tampoco se sacian los ojos del hombre.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
El Seol y el Abadón nunca se sacian; Tampoco se sacian los ojos del hombre.

Reina Valera (1909)
El sepulcro y la perdición nunca se hartan: Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.

Sagradas Escrituras (1569)
El sepulcro y la perdición nunca se sacian; así los ojos del hombre nunca están satisfechos.

משלי 27:20 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
שְׁאֹול [וַאֲבַדֹּה כ] (וַאֲבַדֹּו ק) לֹא תִשְׂבַּעְנָה וְעֵינֵי הָאָדָם לֹא תִשְׂבַּעְנָה׃

Proverbs 27:20 New American Standard Bible (© 1995)
Sheol and Abaddon are never satisfied, Nor are the eyes of man ever satisfied.


1 Juan 2:16 Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
Job 26:6 Desnudo está el Seol ante El, y el Abadón no tiene cobertura.
Proverbios 15:11 El Seol y el Abadón están delante del SEÑOR, ¡cuánto más los corazones de los hombres!
Proverbios 27:19 Como el agua refleja el rostro, así el corazón del hombre refleja al hombre.
Proverbios 30:15 La sanguijuela tiene dos hijas, que dicen: ¡Da me! ¡Da me! Hay tres cosas que no se saciarán, y una cuarta que no dirá: ¡Basta!
Proverbios 30:16 El Seol, la matriz estéril, la tierra que jamás se sacia de agua, y el fuego que nunca dice: ¡Basta!
Eclesiastés 1:8 Todas las cosas son fatigosas, el hombre no puede expresar las. No se sacia el ojo de ver, ni se cansa el oído de oír.
Eclesiastés 4:8 Había un hombre solo, sin sucesor, que no tenía hijo ni hermano, sin embargo, no había fin a todo su trabajo. En verdad, sus ojos no se saciaban de las riquezas, y nunca se preguntó: ¿Para quién trabajo yo y privo a mi vida del placer? También esto es vanidad y tarea penosa.
Habacuc 2:5 Además, el vino traiciona al hombre arrogante, de modo que no se queda en casa. Porque ensancha su garganta como el Seol, y es como la muerte, que nunca se sacia; reúne para sí todas las naciones, y recoge para sí todos los pueblos.
Hageo 1:9 Esperáis mucho, pero he aquí, hay poco; y lo que traéis a casa, yo lo aviento. ¿Por qué?--declara el SEÑOR de los ejércitos--. Por causa de mi casa que está desolada, mientras cada uno de vosotros corre a su casa.