|
|  | 
Salmos 9:13 Oh SEÑOR, ten piedad de mí; mira mi aflicción por causa de los que me aborrecen, tú que me levantas de las puertas de la muerte; Salmos 16:10 pues tú no abandonarás mi alma en el Seol, ni permitirás a tu Santo ver corrupción. Salmos 30:3 Oh SEÑOR, has sacado mi alma del Seol; me has guardado con vida, para que no descienda al sepulcro. Salmos 56:13 Pues tú has librado mi alma de la muerte, y mis pies de tropiezo, para que yo pueda andar delante de Dios en la luz de la vida. Salmos 71:20 Tú que me has hecho ver muchas angustias y aflicciones, me volverás a dar vida, y me levantarás de nuevo de las profundidades de la tierra. Salmos 88:6 Me has puesto en la fosa más profunda, en lugares tenebrosos, en las profundidades. Salmos 107:14 los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte y rompió sus ataduras. Salmos 116:8 Pues tú has rescatado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, mis pies de tropezar. Salmos 118:18 El SEÑOR me ha reprendido severamente, pero no me ha entregado a la muerte. Isaías 38:17 He aquí, por mi bienestar tuve gran amargura; eres tú quien ha guardado mi alma del abismo de la nada, porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados. Jonás 2:2 y dijo: En mi angustia clamé al SEÑOR, y El me respondió. Desde el seno del Seol pedí auxilio, y tú escuchaste mi voz;
|
| |
|