Salmos 68:5
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La Biblia de las Américas (© 1997 Lockman)
Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su santa morada.

La Nueva Biblia de los Hispanos (© 2005 Lockman)
Padre de los huérfanos y defensor de las viudas Es Dios en Su santa morada.

Reina Valera (1909)
Padre de huérfanos y defensor de viudas, Es Dios en la morada de su santuario:

Sagradas Escrituras (1569)
Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario;

תהילים 68:5 Hebrew OT: WLC (Consonants & Vowels)
אֲבִי יְתֹומִים וְדַיַּן אַלְמָנֹות אֱלֹהִים בִּמְעֹון קָדְשֹׁו׃

Psalm 68:5 New American Standard Bible (© 1995)
A father of the fatherless and a judge for the widows, Is God in His holy habitation.


Éxodo 22:23 Si lo afliges y él clama a mí, ciertamente yo escucharé su clamor,
Deuteronomio 10:18 El hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra su amor al extranjero dándole pan y vestido.
Deuteronomio 26:15 ``Mira desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel y a la tierra que nos has dado, una tierra que mana leche y miel, como juraste a nuestros padres.
2 Crónicas 30:27 Entonces los sacerdotes levitas se levantaron y bendijeron al pueblo; y se oyó su voz, y su oración llegó hasta su santa morada, hasta los cielos.
Salmos 10:14lo has visto, porque has contemplado la malicia y la vejación, para hacer justicia con tu mano. A ti se acoge el desvalido; tú has sido amparo del huérfano.
Salmos 146:9 El SEÑOR protege a los extranjeros, sostiene al huérfano y a la viuda, pero trastorna el camino de los impíos.
Proverbios 15:25 El SEÑOR derribará la casa de los soberbios, pero afianzará los linderos de la viuda.
Isaías 63:15 Mira desde el cielo, y ve desde tu santa y gloriosa morada; ¿dónde está tu celo y tu poder? La conmoción de tus entrañas y tu compasión para conmigo se han restringido.
Jeremías 49:11 Deja a tus huérfanos, yo los conservaré con vida; que tus viudas confíen en mí.
Oseas 14:3 Asiria no nos salvará, no montaremos a caballo, y nunca más diremos: ``Dios nuestro a la obra de nuestras manos, pues en ti el huérfano halla misericordia.