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Salmos 42:1 Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía. Salmos 42:2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios? Salmos 63:1 Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua. Salmos 73:26 Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre. Salmos 119:20 Quebrantada está mi alma anhelando tus ordenanzas en todo tiempo. Salmos 119:81 Mi alma desfallece por tu salvación; en tu palabra espero. Salmos 143:7 Respóndeme pronto, oh SEÑOR, porque mi espíritu desfallece; no escondas de mí tu rostro, para que no llegue yo a ser como los que descienden a la sepultura. Isaías 58:13 Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo del SEÑOR, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos,
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