|
|  | 
Éxodo 22:28 No maldecirás a Dios, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo. 2 Samuel 16:7 Así decía Simei mientras maldecía: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario e indigno! 2 Samuel 16:8 El SEÑOR ha hecho volver sobre ti toda la sangre derramada de la casa de Saúl, en cuyo lugar has reinado; el SEÑOR ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón. He aquí, estás prendido en tu propia maldad, porque eres hombre sanguinario. 2 Samuel 16:9 Entonces Abisai, hijo de Sarvia, dijo al rey: ¿Por qué ha de maldecir este perro muerto a mi señor el rey? Déjame que vaya ahora y le corte la cabeza. Salmos 84:9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, y contempla el rostro de tu ungido. Lamentaciones 4:20 El aliento de nuestras vidas, el ungido del SEÑOR, fue atrapado en sus fosos, aquel de quien habíamos dicho: A su sombra viviremos entre las naciones.
|
| |
|