Salmos 38:21
No me abandones, oh SEÑOR; Dios mío, no estés lejos de mí.
38:12-22 Los hombres malvados odian a Dios, aun cuando sean favorables por ella. David, en las denuncias que él hace de sus enemigos, parece referirse a Cristo. Pero nuestros enemigos nos hacen daño real sólo cuando nos llevan de Dios y nuestro deber. El verdadero problema de los creyentes se hará útil; aprenderá a esperar a su Dios, y no buscar alivio del mundo o de sí mismo. Cuanto menos nos damos cuenta de la falta de amabilidad y lesiones que nos haya hecho, cuanto más se consulta la tranquilidad de nuestras propias mentes. Problemas de David eran el castigo y la consecuencia de sus transgresiones, mientras que Cristo sufrió por nuestros pecados y nuestra sólo. ¿Con qué derecho puede un pecador que ceder a la impaciencia o la ira, cuando afortunadamente corregido por sus pecados? David era muy sensible a los actuales trabajadores de la corrupción en él. Los hombres buenos, estableciendo su dolor continuamente delante de ellos, han estado a punto de caer; pero estableciendo Dios siempre delante de ellos, que han mantenido su posición. Si estamos verdaderamente arrepentidos por el pecado, que nos hará paciente bajo aflicción. Nada va más cerca del corazón de un creyente cuando en la aflicción, que al estar bajo el temor de Dios de abandonarlo; ni cualquier cosa viene más con sentimiento de su corazón que esta oración, No te alejes de mí. El Señor se apresurará a ayudar a aquellos que confían en él como su salvación.

Salmos 38 Comentario de Matthew Henry, traducido del Inglés

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Las citas Bíblicas son tomadas de La Biblia de las Américas © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation, La Habra, Calif, //www.lockman.org. Usadas con permiso.
Salmos 38:20
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