Lucas 2:35
(y una espada traspasará aun tu propia alma) a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
2:25-35 El mismo Espíritu que preveía el apoyo de la esperanza de Simeón, siempre por su alegría. Los que quieren ver a Cristo hay que ir a su templo. Aquí es una confesión de su fe, que este Niño en sus brazos era el Salvador, la propia salvación, la salvación de los nombramientos de Dios. Se despide de este mundo. ¡Qué pobre no este mundo mira a uno que tiene a Cristo en sus brazos, y la salvación en su opinión! Mira, lo cómodo que es la muerte de un hombre bueno; él sale en paz con Dios, paz con su propia conciencia, en paz con la muerte. Aquellos que se han acogido a Cristo, puede recibir la muerte. José y María se maravillaron de las cosas que se decían de este Niño. Simeón les muestra lo mismo, ¿qué razón tenían que alegraos con temblor. Y Jesús, su doctrina, y la gente, todavía se hablan en contra; su verdad y la santidad se les sigue negando y blasfemando; su palabra predicada sigue siendo la piedra de toque de los caracteres de los hombres. Los buenos afectos secreto está en la mente de algunos, se dará a conocer por su abrazar a Cristo; las corrupciones secretos de los demás se darán a conocer por su enemistad hacia Cristo. Los hombres serán juzgados por los pensamientos de sus corazones acerca de Cristo. Él será un Jesús sufriente; su madre sufrirá con él, debido a la cercanía de su relación y afecto.

Lucas 2 Comentario de Matthew Henry, traducido del Inglés

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Lucas 2:34
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