Jeremías 11:19
Pero yo era como un cordero manso llevado al matadero, y no sabía que tramaban intrigas contra mí, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto, y cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no se recuerde más su nombre.
11:18-23 El profeta Jeremías dice mucho acerca de sí mismo, los tiempos que vivió en ser muy molesto. Los de su propia ciudad tramaron cómo podrían causar su muerte. Pensaban que para poner fin a sus días, pero sobrevivieron a la mayoría de sus enemigos; se cree que la explosión de la memoria, sino que vive hasta hoy, y serán bendecidos mientras el tiempo dure. Dios conoce todos los secretos designios de él y su gente de los enemigos, y puede, cuando le place, darlos a conocer. La justicia de Dios es un terror para los impíos, pero un consuelo para los piadosos. Cuando somos agraviados, tenemos un Dios para cometer nuestra causa, y es nuestro deber de comprometerse a él. También hay que mirar bien a nuestro espíritu, de que no estamos vencidos por el mal, sino que, perseverando en la oración por nuestros enemigos, y en la bondad de ellos, podemos vencer el mal con el bien.

Jeremías 11 Comentario de Matthew Henry, traducido del Inglés

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Jeremías 11:18
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