Eclesiastés 9:2
A todos les sucede lo mismo: Hay una misma suerte para el justo y para el impío; para el bueno, para el limpio y para el inmundo; para el que ofrece sacrificio y para el que no sacrifica. Como el bueno, así es el pecador; como el que jura, así es el que teme jurar.
9:1-3 No hemos de pensar en nuestra búsqueda en la palabra o obras de Dios inútil, porque no podemos explicar todas las dificultades. Podemos aprender tantas cosas buenas por nosotros mismos y útiles a los demás. Pero el hombre no siempre puede decidir que son objeto del amor especial de Dios, o en virtud de su ira; y Dios pondrá ciertamente una diferencia entre lo precioso y lo vil, en el otro mundo. La diferencia en cuanto a la felicidad presente, surge de los soportes interiores y consuelos a los justos disfrutan, y los beneficios que se derivan de los juicios y misericordias variados. En cuanto a los hijos de los hombres se dejan a sí mismos, sus corazones están llenos de maldad; y la prosperidad en el pecado, hace que incluso a puesto a Dios en desafío al atreverse maldad. Aunque, en esta muerte lado, el justo y el malo puede a menudo parecen irles igual, en el otro lado habrá una gran diferencia entre ellos.

Eclesiastés 9 Comentario de Matthew Henry, traducido del Inglés

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Eclesiastés 9:1
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