Deuteronomio 2:8
Pasamos, pues, de largo a nuestros hermanos, los hijos de Esaú que habitan en Seir, lejos del camino de Arabá, lejos de Elat y de Ezión-geber. Y nos volvimos, y pasamos por el camino del desierto de Moab.
2:8-23 tenemos el origen de los moabitas, edomitas y amonitas. Moisés también da un ejemplo más antiguo que cualquiera de ellos; los caftoreos expulsó a los aveos fuera de su país. Estas revoluciones muestran qué cosas inciertas posesiones mundanas son. Fue así que en la antigüedad, y siempre será así. Familias declinan, y de ellos fincas se transfieren a las familias que aumentan; tan poca continuidad hay en estas cosas. Esto se registra para alentar a los hijos de Israel. Si la providencia de Dios ha hecho esto por moabitas y amonitas, mucho más sería su promesa hacerlo por Israel, su pueblo peculiar. Las precauciones se dan para no meterse con los moabitas y amonitas. Incluso los hombres malvados no deben ser tratados injustamente. Dios da y conserva bendiciones externas de los hombres perversos; estas no son las mejores cosas que tiene mejor en el almacén para sus propios hijos.

Deuteronomio 2 Comentario de Matthew Henry, traducido del Inglés

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Deuteronomio 2:7
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