Deuteronomio 2:26
Entonces envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo:
2:24-37 Dios trató a su pueblo, al prohibirles a entrometerse en los países ricos de Moab y Amón. Él les da la posesión de la tierra de los amorreos. Si mantenemos de lo que Dios prohíbe, no vamos a perder por nuestra obediencia. La tierra es del Señor y su plenitud; y se lo da a quien le place; pero cuando no hay una dirección expreso, nadie puede alegar su subvención para este tipo de actuaciones. Aunque Dios le aseguró a los israelitas que la tierra debe ser propio, sin embargo, tienen que enfrentarse con el enemigo. Lo que Dios da tenemos que esforzarnos por conseguir. Por un mundo nuevo qué Israel ha venido ya en! Mucho más alegre será el cambio sea, que las almas santas experimentarán, cuando sacan desde el desierto de este mundo a la patria mejor, es decir, la celestial, a la ciudad que tiene fundamentos. Vamos, al reflexionar sobre las relaciones de Dios con su pueblo Israel, se llevó a meditar sobre nuestros años pasados ​​en la vanidad, a través de nuestras transgresiones. Pero bienaventurados aquellos a quienes Jesús ha librado de la ira venidera. ¿A quién le ha dado las arras de su Espíritu en sus corazones. Su herencia no puede verse afectada por las revoluciones de los reinos, o cambios en las posesiones terrenales.

Deuteronomio 2 Comentario de Matthew Henry, traducido del Inglés

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Deuteronomio 2:25
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